Rueda

El viñedo español está marcado por el color rojo, a pesar de que tengamos variedades tradicionales blancas de gran potencial aromático como las verdejo, albariño, treixadura, godello, malvasia, caiño o moscatel. Nuestra cultura de vino blanco ha estado siempre más próxima a los vinos rancios, jereces dulces y añejos, que de los blancos secos y afrutados.

Rueda es una de las zonas más antiguas de nuestro País. La Corte acabó de darle empaque a este viñedo y hoy se ha consolidado como uno de nuestros principales paisajes de blanco.

 

Sus famosos Rancios dieron paso, apenas hace unos años, a los blancos secos elaborados a base de verdejo y viura. La variedad francesa sauvignon blanc,  introducida por el padre de la enología moderna Emile Peynaud, aportó el argumento exótico a la denominación.

Las grandes parcelas de suelo excelente y el clima benévolo han dotado a estas variedades blancas de un argumento imbatible: el de la competitividad. Hoy, en esta zona se elabora uno de los vinos blancos más interesantes del mundo, si tenemos en cuenta el importante argumento de la relación calidad-precio.